BETAMETASONA

Ampollas

(BETAMETASONA )

Corticosteroides inyectables solos (H2A1)

ADMINISTRACIÓN Y POSOLOGÍA
ADMINISTRACIÓN Y POSOLOGÍA
ALMACENAMIENTO
CONTRAINDICACIONES
EFECTOS ADVERSOS
EMBARAZO Y LACTANCIA
INDICACIONES
PRECAUCIONES Y ADVERTENCIAS
PRESENTACIÓN
SOBREDOSIFICACIÓN

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN: BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable puede usarse para administración IV, IM intraarticular intralesional o en tejidos blandos.

Las dosis son variables y deben individualizarse con base en la enfermedad específica su severidad y la respuesta del paciente. La dosis inicial de BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable para adultos puede alcanzar hasta los 8.0 mg de BETAMETASONA por día dependiendo de la enfermedad específica que se esté tratando. En situaciones de menor gravedad generalmente serán satisfactorias las dosis más bajas, mientras que en algunos pacientes puede ser necesario recurrir a dosis iniciales altas.

La dosis inicial debe mantenerse o ajustarse hasta observar una respuesta satisfactoria. Si después de un periodo razonable no ocurre debe suspenderse el tratamiento con BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable y transferir al paciente a otro tratamiento apropiado.

La dosis IM pediátrica inicial usual varía de 0.02 a 0.125 mg por kg de peso corporal por día. En las dosis para lactantes y niños deben observarse las mismas consideraciones que en el caso de adultos con las mismas proporciones indicadas por la edad o el peso corporal.

Aunque BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable puede administrarse por varias rutas en situaciones de urgencia se recomienda recurrir a la vía IV.

BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable también puede administrarse por goteo IV conjuntamente con solución salina isotónica o solución de dextrosa en la cantidad deseada de solución. En estos casos se debe agregar BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable a la solución al momento de la administración. Las soluciones no utilizadas deben refrigerarse inmediatamente y administrarse dentro de las 24 horas siguientes de su preparación.

Cuando se observa una respuesta clínica favorable debe determinarse la dosis apropiada de mantenimiento reduciendo la dosis farmacológica inicial en cantidades pequeñas a intervalos apropiados, hasta alcanzar la dosis mínima efectiva.

La exposición del paciente a situaciones causantes de estrés no relacionadas con la enfermedad que se está tratando puede necesitar de un aumento en la dosis de BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable. Si el medicamento se suspende después del tratamiento prolongado, la dosis debe reducirse gradualmente.

RECOMENDACIONES PARA LAS DOSIS DE ACUERDO A LA ENFERMEDAD

Edema cerebral: Puede ocurrir evidencia objetiva y subjetiva de mejoría dentro de las primeras horas después de la administración de BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable a las dosis de 2 a 4 mg de BETAMETASONA. Los pacientes con alteración del estado de despierto pueden recibir las dosis convencionales que varían desde 2 a 4 mg cuatro veces al día.

Rechazo de aloinjertos renales: A la primera evidencia y diagnóstico de rechazo agudo o tardío se debe administrar BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable vía IV en forma de goteo constante; la dosis inicial es de 60 mg de BETAMETASONA durante las primeras 24 horas. Pueden existir variaciones menores en la dosis de acuerdo a las circunstancias individuales de cada paciente.

Uso antes del parto para la prevención del síndro-me de insuficiencia respiratoria en neonatos prematuros: Cuando se considera necesario inducir el trabajo de parto antes de la 32a. semana de gestación o cuando el parto es prematuro antes de la 32a. semana de gestación y es inevitable debido a complicación obstétrica se recomienda administrar BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable 4 a 6 mg de BETAMETASONA Vía Intramuscular cada 12 horas durante 24 a 48 horas (2 a 4 dosis) antes del tiempo esperado del parto. La necesidad de iniciar el tratamiento por lo menos 24 horas (y preferiblemente 48 a 72 horas) antes del parto reside en dar tiempo suficiente para que el corticosteroide ejerza su acción y produzca efectos clínicamente observables.

BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable también debe considerarse para el tratamiento profiláctico si se sabe que el producto presenta proporción baja de lecitina esfingomielina en el líquido amniótico. En tal situación se recomienda utilizar el mismo esquema terapéutico incluso los intervalos de las dosis antes del parto como se sugiere arriba.

Padecimientos osteomusculares: Las dosis recomendadas dependen del tamaño de la articulación o del sitio a tratar

Sitio

BETAMETASONA (mg)

Articulaciones grandes (cadera)

2.0 a 4.0 mg

Articulaciones pequeñas

0.8 a 2.0 mg

Bursa

2.0 a 3.0 mg

Vaina del tendón

0.4 a 1.0 mg

Heloma

0.4 a 1.0 mg

Tejidos blandos

2.0 a 6.0 mg

Ganglios

1.0 a 2.0 mg

Reacciones a transfusiones: Para la prevención de reacciones a transfusiones se debe administrar 1 o 2 ml de BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable (4 a 8 mg de BETAMETASONA) vía IV inmediatamente antes de iniciar la transfusión de sangre. Los corticosteroides no debe mezclarse con la sangre. Con las transfusiones repetidas la misma dosis de BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable puede administrarse nuevamente hasta un total de cuatro veces durante 24 horas si es necesario.




DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN: BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable puede usarse para administración IV, IM intraarticular intralesional o en tejidos blandos.

Las dosis son variables y deben individualizarse con base en la enfermedad específica su severidad y la respuesta del paciente. La dosis inicial de BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable para adultos puede alcanzar hasta los 8.0 mg de BETAMETASONA por día dependiendo de la enfermedad específica que se esté tratando. En situaciones de menor gravedad generalmente serán satisfactorias las dosis más bajas, mientras que en algunos pacientes puede ser necesario recurrir a dosis iniciales altas.

La dosis inicial debe mantenerse o ajustarse hasta observar una respuesta satisfactoria. Si después de un periodo razonable no ocurre debe suspenderse el tratamiento con BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable y transferir al paciente a otro tratamiento apropiado.

La dosis IM pediátrica inicial usual varía de 0.02 a 0.125 mg por kg de peso corporal por día. En las dosis para lactantes y niños deben observarse las mismas consideraciones que en el caso de adultos con las mismas proporciones indicadas por la edad o el peso corporal.

Aunque BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable puede administrarse por varias rutas en situaciones de urgencia se recomienda recurrir a la vía IV.

BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable también puede administrarse por goteo IV conjuntamente con solución salina isotónica o solución de dextrosa en la cantidad deseada de solución. En estos casos se debe agregar BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable a la solución al momento de la administración. Las soluciones no utilizadas deben refrigerarse inmediatamente y administrarse dentro de las 24 horas siguientes de su preparación.

Cuando se observa una respuesta clínica favorable debe determinarse la dosis apropiada de mantenimiento reduciendo la dosis farmacológica inicial en cantidades pequeñas a intervalos apropiados, hasta alcanzar la dosis mínima efectiva.

La exposición del paciente a situaciones causantes de estrés no relacionadas con la enfermedad que se está tratando puede necesitar de un aumento en la dosis de BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable. Si el medicamento se suspende después del tratamiento prolongado, la dosis debe reducirse gradualmente.

RECOMENDACIONES PARA LAS DOSIS DE ACUERDO A LA ENFERMEDAD

Edema cerebral: Puede ocurrir evidencia objetiva y subjetiva de mejoría dentro de las primeras horas después de la administración de BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable a las dosis de 2 a 4 mg de BETAMETASONA. Los pacientes con alteración del estado de despierto pueden recibir las dosis convencionales que varían desde 2 a 4 mg cuatro veces al día.

Rechazo de aloinjertos renales: A la primera evidencia y diagnóstico de rechazo agudo o tardío se debe administrar BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable vía IV en forma de goteo constante; la dosis inicial es de 60 mg de BETAMETASONA durante las primeras 24 horas. Pueden existir variaciones menores en la dosis de acuerdo a las circunstancias individuales de cada paciente.

Uso antes del parto para la prevención del síndro-me de insuficiencia respiratoria en neonatos prematuros: Cuando se considera necesario inducir el trabajo de parto antes de la 32a. semana de gestación o cuando el parto es prematuro antes de la 32a. semana de gestación y es inevitable debido a complicación obstétrica se recomienda administrar BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable 4 a 6 mg de BETAMETASONA Vía Intramuscular cada 12 horas durante 24 a 48 horas (2 a 4 dosis) antes del tiempo esperado del parto. La necesidad de iniciar el tratamiento por lo menos 24 horas (y preferiblemente 48 a 72 horas) antes del parto reside en dar tiempo suficiente para que el corticosteroide ejerza su acción y produzca efectos clínicamente observables.

BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable también debe considerarse para el tratamiento profiláctico si se sabe que el producto presenta proporción baja de lecitina esfingomielina en el líquido amniótico. En tal situación se recomienda utilizar el mismo esquema terapéutico incluso los intervalos de las dosis antes del parto como se sugiere arriba.

Padecimientos osteomusculares: Las dosis recomendadas dependen del tamaño de la articulación o del sitio a tratar

Sitio

BETAMETASONA (mg)

Articulaciones grandes (cadera)

2.0 a 4.0 mg

Articulaciones pequeñas

0.8 a 2.0 mg

Bursa

2.0 a 3.0 mg

Vaina del tendón

0.4 a 1.0 mg

Heloma

0.4 a 1.0 mg

Tejidos blandos

2.0 a 6.0 mg

Ganglios

1.0 a 2.0 mg

Reacciones a transfusiones: Para la prevención de reacciones a transfusiones se debe administrar 1 o 2 ml de BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable (4 a 8 mg de BETAMETASONA) vía IV inmediatamente antes de iniciar la transfusión de sangre. Los corticosteroides no debe mezclarse con la sangre. Con las transfusiones repetidas la misma dosis de BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable puede administrarse nuevamente hasta un total de cuatro veces durante 24 horas si es necesario.




RECOMENDACIONES SOBRE ALMACENAMIENTO: Consérvese en lugar fresco y seco a temperatura inferior a 30 °C. Protéjase del calor y la luz.




CONTRAINDICACIONES Y ADVERTENCIAS: Infecciones fungosas sistémicas, osteoporosis grave, psicosis o antecedentes de las mismas, adminístrese con precaución en pacientes con insuficiencia cardiaca congestiva grave, hipertensión arterial, tuberculosis activa a menos que utilice medicamentos quimioterapéuticos.




REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS

Los efectos adversos de BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable son los mismos que se han reportado para otros corticosteroides y se relacionan con la dosis y la duración del tratamiento. Normalmente estos efectos pueden revertirse o reducirse al mínimo disminuyendo la dosis lo que generalmente es preferible a la suspensión del tratamiento.

Trastornos de líquidos y electrólitos: Retención de sodio; pérdida de potasio; alcalosis hipocaliémica; retención de líquidos; insuficiencia cardiaca congestiva en pacientes sensibles; hipertensión arterial.

Osteomusculares: Debilidad muscular, miopatía corticosteroidea, hipotrofia muscular, progresión de los síntomas en miastenia gravis, osteoporosis, fracturas vertebrales por compresión, necrosis aséptica de las cabezas femorales y humerales, fracturas patológicas de huesos largos, ruptura de tendones, inestabilidad de las articulaciones por administración intraarticular repetida.

Gastrointestinales: Úlcera péptica con posibilidad de perforación subsecuente y hemorragia, pancreatitis distensión abdominal, úlceras esofágicas.

Dermatológicas: Trastorno de la cicatrización de heridas; atrofia cutánea; piel frágil y fina; petequias y equimosis; eritema facial; diaforesis; alteración en la reacción de las pruebas cutáneas; dermatitis alérgica; urticaria; edema angioneurótico.

Neurológicas: Convulsiones, aumento de la presión intracraneal con edema de papila (seudotumor cerebral), generalmente después del tratamiento vértigo cefalea.

Endocrinológicas: Irregularidades menstruales; desarrollo de síndrome de Cushing; disminución del crecimiento intrauterino fetal o durante la niñez; falta de respuesta suprarrenal e hipofisiaria secundaria particularmente en periodos de estrés como en casos de traumatismo cirugía o enfermedad; reducción de la tolerancia a carbohidratos, manifestaciones de diabetes mellitus, aumento de necesidades de insulina o de hipoglucemiantes orales en pacientes diabéticos.

Oftálmicas: Catarata subcapsular posterior; aumento de presión intraocular glaucoma; exoftalmos.

Metabólicas: Balance nitrogenado negativo debido a catabolismo proteico.

Psiquiátricas: Euforia, cambios del estado de ánimo; depresión mayor con manifestaciones francamente psicóticas; cambios en la personalidad; insomnio.

Otras: Reacciones anafilácticas o de hipersensibilidad así como hipotensión similar a choque.

Otras reacciones adversas relacionadas con el tratamiento con corticosteroides parenterales incluyen casos raros de ceguera asociados con el tratamiento intralesional alrededor de la cara y cabeza, hiperpigmentación o hipopigmentación, atrofia subcutánea y cutánea, abscesos estériles, inflamación en el sitio de la inyección (después de uso intraarticular) y artropatía de Charcot.




RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA: Como no se han realizado estudios controlados de reproducción en el ser humano con el uso de corticosteroides el uso de estos medicamentos durante el embarazo o en mujeres en edad de gestación requiere que los beneficios posibles del medicamento se consideren en función de los riesgos potenciales para la madre y el feto.

Los datos publicados indican que aún no está claro el uso de corticosteroides profilácticos más allá de la 32a. semana de gestación. Por lo tanto el médico debe evaluar los beneficios con los riesgos potenciales para la madre y el producto cuando se usen corticosteroides después de la 32a. semana de gestación.

Los corticosteroides no están indicados en el tratamiento del síndrome de membranas hialinas después del nacimiento.

En el tratamiento profiláctico de la enfermedad de membranas hialinas en neonatos prematuros los corticosteroides no deben administrarse a pacientes embarazadas que presenten síntomas de preeclampsia eclampsia o evidencia de daño placentario.

Los lactantes nacidos de madres que recibieron dosis elevadas de corticosteroide durante el embarazo deben observarse cuidadosamente por signos de insuficiencia suprarrenal. Cuando las madres recibieron BETAMETASONA durante el periodo prenatal los neonatos presentaron disminución transitoria de la secreción de la hormona de crecimiento fetal y probablemente de las hormonas hipofisiarias que regulan la producción de corticosteroides por las glándulas suprarrenales fetales. Sin embargo la supresión de la hidrocortisona fetal no interfirió con las respuestas hipofisiarias y suprarrenales al estrés después del nacimiento.

Los corticosteroides cruzan la barrera placentaria y se secretan en la leche materna.

Debido al paso transplacentario de corticosteroides los neonatos de madres a las que se les administró corticosteroides durante todo el o parte del embarazo deben examinarse de cataratas congénitas esta alteración es posible pero no frecuente.

Las pacientes a las que se les administraron corticosteroides durante el embarazo deben vigilarse durante y después del trabajo de parto por cualquier síntoma de insuficiencia suprarrenal secundaria a estrés asociado con el parto.

A causa del potencial de BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable de producir efectos adversos indeseables en lactantes se debe considerar el suspender la lactancia o la administración del medicamento teniendo en cuenta la importancia de éste para la madre.




INDICACIONES TERAPÉUTICAS: BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable está indicado para el tratamiento de diversas enfermedades endocrinas reumáticas de la colágena, dermatológicas, alérgicas, oftálmicas gastrointestinales, respiratorias, hematológicas y de otros tipos que responden al tratamiento corticosteroide. El tratamiento con hormona corticosteroide es un coadyuvante y no reemplaza la terapéutica convencional. Esta preparación está indicada cuando se necesita o desea un efecto corticosteroide rápido e intenso.

Trastornos endocrinológicos: Insuficiencia corticosuprarrenal primaria o secundaria (conjuntamente con mineralocorticosteroides si se aplican); insuficiencia suprarrenal aguda; en el periodo preoperatorio o en caso de traumatismos o enfermedades graves en pacientes con insuficiencia suprarrenal conocida o cuando las reservas corticosuprarrenales son dudosas; choque que no responde al tratamiento convencional si existe o se sospecha insuficiencia corticosuprarrenal; adrenalectomía bilateral; hiperplasia suprarrenal congénita; tiroiditis aguda; tiroiditis no supurativa y crisis tiroidea e hipercalcemia asociada con cáncer.

Choque: El principio del tratamiento corticosteroide coadyuvante en el choque se basa más bien en los efectos farmacológicos que en un reemplazo fisiológico.

Edema cerebral (aumento de la presión intracraneal): Los beneficios clínicos del tratamiento corticosteroide coadyuvante en el edema cerebral probablemente se deriven de la depresión de la inflamación cerebral. Los corticosteroides no deben considerarse como un reemplazo de procedimientos neuroquirúrgicos. Son de valor para reducir o impedir el desarrollo del edema cerebral asociado con traumatismo quirúrgico u otro traumatismo craneoencefálico, accidentes cerebrovasculares y tumores cerebrales primarios o metastásicos.

Episodios de rechazo de aloinjertos renales: BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable ha demostrado eficacia en el tratamiento del rechazo primario agudo y del rechazo tardío clásico conjuntamente con tratamiento convencional en la prevención de rechazo de trasplante renal.

Uso antes del parto para prevención del síndrome de insuficiencia respiratoria en neonatos prematuros: BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable está indicado como tratamiento profiláctico de la enfermedad de membranas hialinas en neonatos prematuros cuando se administra a las madres (antes de la 32a. semana de gestación).

Trastornos osteomusculares: BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable puede administrarse como tratamiento coadyuvante para tratamiento a corto plazo (para sostener al paciente a través de un episodio agudo o una exacerbación) en casos de artritis reumatoide; osteoartritis (después de traumatismo o sinovitis); artritis psoriásica; espondilitis anquilosante; artritis gotosa; bursitis aguda y subaguda; fiebre reumática aguda; fibrositis; epicondilitis; tenosinovitis no específica aguda; miositis; heloma. También puede ser útil en el tratamiento de tumores císticos de una aponeurosis o tendón (ganglión).

Enfermedades de la colágena: Durante una exacerbación o como tratamiento de mantenimiento en ciertos casos de lupus eritematoso sistémico, carditis reumática aguda, esclerodermia y dermatomiositis.

Enfermedades dermatológicas: Pénfigo; dermatitis herpetiforme; eritema multiforme (síndrome de Stevens Johnson); dermatitis exfoliativa; micosis fungoide; psoriasis grave; eccema alérgico (dermatitis crónica); dermatitis seborreica severa. La administración intralesional está indicada para el tratamiento de queloides; lesiones hipertróficas localizadas infiltradas inflamatorias de liquen plano; placas psoriásicas; granuloma anular y liquen simple crónico (neurodermatitis) lupus eritematoso discoide; necrobiosis lipoide de los diabéticos; alopecia areata.

Estados alérgicos: Control de afecciones alérgicas severas e incapacitantes que no responden al tratamiento convencional como rinitis alérgica estacional o perenne, pólipos nasales, asma bronquial (incluso estado asmático), dermatitis por contacto, dermatitis atópica (neurodermatitis), hipersensibilidad a los medicamentos, edema laríngeo agudo no infeccioso.

Enfermedades oftálmicas: Procesos alérgicos e inflamatorios severos agudos y crónicos que afectan los ojos y sus anexos como conjuntivitis alérgica, queratitis, úlceras marginales corneales alérgicas, herpes zóster oftálmico, iritis e iridociclitis, coriorretinitis, inflamación del segmento anterior, uveítis posterior difusa y coroiditis, neuritis óptica; oftalmia simpática.

Enfermedades respiratorias: Sarcoidosis sintomática; síndrome de Loeffler que no puede tratarse por otros medios; beriliosis; tuberculosis pulmonar diseminada cuando se acompaña concurrentemente de quimioterapia antituberculosa apropiada; neumonitis por aspiración.

Trastornos hematológicos: Trombocitopenia idiopática y secundaria en adultos; anemia hemolítica adquirida (autoinmune); eritroblastopenia (anemia eritrocítica) y anemia hipoplásica (eritroide) congénita; reacciones de transfusión.

Enfermedades gastrointestinales: Para ayudar al paciente durante periodos críticos de colitis ulcerativa y enteritis regional.

Enfermedades neoplásicas: Para el tratamiento paliativo de leucemias y linfomas en adultos; leucemia aguda en niños.

Enfermedades renales: Para inducir la diuresis o remisión de proteinuria en el síndrome nefrótico sin uremia de tipo idiopático o el debido al lupus eritematoso.

Trastornos diversos: Meningovasculitis tuberculosa con bloqueo subaracnoideo o bloqueo inminente cuando la administración se acompaña concurrentemente de quimioterapia antituberculosa apropiada; triquinosis con afección neurológica o miocárdica.




PRECAUCIONES: Es obligatorio usar una técnica estrictamente aséptica durante la administración de BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable. Este producto contiene bisulfito de sodio, un sulfito que puede causar reacciones de tipo alérgico inclusive síntomas anafilácticos y episodios asmáticos potencialmente fatales o menos severos en las personas sensibles.

BETAMETASONA Sodio fosfato inyectable debe administrarse con precaución a pacientes con púrpura trombocitopénica idiopática cuando se use la vía intramuscular.

La administración intramuscular de corticosteroides debe ser profunda en masas musculares grandes para evitar la atrofia tisular local. La administración en tejidos blandos intraarticular e intralesional de un corticosteroide puede causar efectos sistémicos así como locales.

Es necesario examinar el líquido articular para excluir un proceso séptico. Debe evitarse la inyección local en una articulación previamente infectada. El aumento del dolor y la tumefacción local más restricción en el movimiento de la articulación, la fiebre y el malestar, sugieren una artritis séptica. Si se confirma el diagnóstico de sepsis se debe instituir el tratamiento antimicrobiano apropiado.

Los corticosteroides no deben inyectarse en articulaciones inestables, áreas infectadas o espacios intervertebrales. Las inyecciones repetidas dentro de las articulaciones con osteoartritis pueden aumentar la destrucción de la articulación. Evitar la inyección de corticosteroides directamente en la sustancia de tendones porque ha ocurrido ruptura demorada del tendón.

Después del tratamiento corticosteroide intraarticular el paciente debe tener cuidado de no usar excesivamente la articulación en que se ha obtenido el beneficio sintomático. Debido a que han ocurrido casos raros de reacciones anafilácticas en pacientes que reciben tratamiento corticosteroide parenteral deben tomarse las medidas de precaución apropiadas antes de la administración especialmente cuando el paciente tiene historia de alergia a cualquier medicamento.

Con el tratamiento corticosteroide a largo plazo se debe considerar la transferencia de la administración parenteral a la oral después de evaluar los beneficios y riesgos potenciales.

Puede ser necesario ajustar la dosis en presencia de remisión o exacerbación de la patología ante la respuesta individual del paciente al tratamiento y ante la exposición del paciente a estrés emocional o físico como en el caso de infección grave cirugía o traumatismos. Puede ser necesario mantener la vigilancia hasta durante un año después de suspender el tratamiento corticosteroide, a largo plazo o con dosis elevadas.

Los corticosteroides pueden enmascarar algunos signos de infección pudiendo también desarrollarse nuevas infecciones durante su uso. Cuando se usan corticosteroides puede ocurrir una reducción de la resistencia e incapacidad para localizar la infección. El uso prolongado de corticosteroides puede causar cataratas subcapsulares posteriores (especialmente en niños) y glaucoma con posible lesión de los nervios ópticos pudiendo también fomentar las infecciones oculares secundarias causadas por hongos o virus.

Las dosis normales y elevadas de corticosteroides pueden aumentar la presión arterial, la retención de sal y agua y la excreción de potasio. Es menos probable que estos efectos ocurran con los derivados sintéticos excepto cuando se utilizan a dosis elevadas. Puede considerarse la restricción dietética de sal y los suplementos de potasio. Todos los corticosteroides aumentan la excreción de calcio.

Los pacientes que estén recibiendo tratamiento corticosteroide no deben vacunarse contra la viruela. No deben emprenderse otros procedimientos de inmunización en pacientes que reciben corticosteroides especialmente a dosis elevadas debido a los posibles peligros de complicaciones neurológicas y deterioro de la respuesta inmune humoral. Sin embargo se pueden inmunizar a pacientes que reciben corticosteroides como tratamiento de sustitución p. ej., en el caso de la enfermedad de Addison.

Debe advertirse a los pacientes que reciben dosis inmunosupresoras de corticosteroides que eviten la exposición a la varicela o al sarampión y en caso positivo que consulten al médico. Esto tiene importancia especial en los niños.

El tratamiento corticosteroide en pacientes con tuberculosis activa debe restringirse a los casos de tuberculosis fulminante o diseminada en que el corticosteroide se utiliza para el tratamiento conjunto con un esquema antifímico apropiado.

Si los corticosteroides están indicados en pacientes con tuberculosis latente o reacción a la tuberculina es necesario observarlos estrechamente ya que puede ocurrir reactivación de la enfermedad. Durante el tratamiento corticosteroide prolongado los pacientes deben recibir quimioprofilaxis.

Si se usa rifampicina en un programa quimioprofiláctico debe tenerse en cuenta que aumenta la depuración metabólica hepática de los corticosteroides; puede ser necesario ajustar la dosis del corticosteroide. Debe usarse la dosis más baja posible de corticosteroide para controlar el padecimiento que se esté tratando; cuando sea posible reducir la dosis ésta debe ser gradualmente.

El retiro demasiado rápido de corticosteroides puede inducir insuficiencia suprarrenal secundaria, que puede reducirse al mínimo mediante una reducción gradual de la dosis. Esta condición puede persistir durante meses después de suspenderse el tratamiento; por consiguiente si ocurriesen condiciones de estrés durante ese periodo deberá reinstituirse la corticoterapia. Si el paciente ya está recibiendo corticosteroides puede ser necesario aumentar la dosis. Como puede estar afectada la secreción de mineralocorticoides debe administrarse sal y/o un mineralocorticosteroide.

El efecto corticosteroide aumenta en pacientes con hipotiroidismo o con cirrosis. Se aconseja precaución en pacientes con herpes simple ocular debido a la posibilidad de perforación corneal.

Con la corticoterapia pueden desarrollarse trastornos psiquiátricos. La inestabilidad emocional o tendencias psicóticas previas pueden agravarse por los corticosteroides.

Los corticosteroides deben utilizarse con precaución en: colitis ulcerativa inespecífica si existe la probabilidad de perforación inminente abscesos u otra infección piógena; diverticulitis; anastomosis intestinales recientes; úlcera péptica activa o latente; insuficiencia renal; hipertensión arterial; osteoporosis y miastenia gravis.

Como las complicaciones del tratamiento con glucocorticosteroides dependen de la dosis y la duración del tratamiento se debe considerar los riesgos y beneficios potenciales en cada paciente.

Como la administración de corticosteroides puede modificar las tasas de crecimiento e inhibir la producción endógena de corticosteroides en lactantes y niños el crecimiento y desarrollo de estos pacientes deben vigilarse cuidadosamente sobre todo cuando han recibido tratamiento prolongado.

Los corticosteroides pueden alterar la motilidad y número de espermatozoides en algunos pacientes.




PRESENTACIÓN: Vial por 1 g (Reg. INVIMA 2008M-0007727).




MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL

Síntomas: No se espera que una sobredosis aguda con glucocorticoides, inclusive BETAMETASONA, dé lugar a una situación potencialmente fatal. Excepto en las dosis más extremas, es improbable que unos pocos días de administración excesiva de glucocorticoides produzcan daño si no existen contraindicaciones específicas como en el caso de pacientes con diabetes mellitus, glaucoma o úlcera péptica activa, o en pacientes que estén tomando medicamentos como digital, anticoagulantes cumarínicos o diuréticos que eliminan potasio.

Tratamiento: Las complicaciones que se presenten por los efectos metabólicos de los corticosteroides o de los efectos propios de las enfermedades subyacentes o concomitantes o las que sean el resultado de interacciones medicamentosas, deben tratarse del modo apropiado.

Se deberá mantener la ingestión adecuada de líquidos y vigilar los electrólitos séricos y urinarios con atención especial al equilibrio de sodio y potasio. Tratar el desequilibrio electrolítico si es necesario.